Texto publicado el
25.07.2013 en www.diarioinformacion.com
Escrito por Mario-Paul
-
Plano general de una estación astronómica,
apenas un par de instalaciones recortadas en el horizonte; entran unos
subtítulos: "Compatriotas americanos esta será la ultima vez que me
dirija a vosotros". "Ojalá pudiera deciros que podríamos prevenir la
destrucción que se avecina, pero no puedo". Cambio a un plano del cielo
estrellado y continúa el amargo discurso: "Hoy nadie es un desconocido,
somos una familia que avanza junta hacia la oscuridad...".
Así
descrita, la pieza de MS, Discursos para el final de los
tiempos, podría recordarnos a cualquiera de las películas de catástrofes
con las que Hollywood
disfruta detonando taquillas (Armagedon, 2012, etc.). Más si
localizamos la fuente original de esta arenga, extraída directamente de
la interpretación de Morgan Freeman en el film Deep Impact (otra
película en la que un meteoro pone en jaque a la humanidad). Sin
embargo, y ya desde las primeras impresiones que nos dejan sus desnudas
imágenes, el vídeo de Santamaria se abre a un campo más amplio de
interpretaciones. Lejos de recurrir a las herramientas de las
producciones cinematográficas al uso, este Net-cinema (así bautizado por
el artista), se edita con las tomas en directo que proporcionan las
cámaras de vigilancia de diversos observatorios astronómicos alrededor
del globo. Mauna Kea (Hawai), el Teide, Tenerife (España), las montañas
Quinlan, Arizona (Estados Unidos), etc. son algunos de los
emplazamientos desde los que se extrae la materia prima audiovisual de
este montaje múltiple: páramos regados de quietud, antenas y cuerpos
celestes, tamizados con la peculiar textura visual de este tipo de
cámaras. En la web del proyecto,
http://www.mariosantamaria.net/film/DFT.html, las tomas se exhiben
alineadas como si de otro paisaje más se tratara o como si recorriésemos
una tira de celuloide animada. El usuario puede desplazarse sobre ellas
con el ratón, mientras los subtítulos van acoplándose a las imágenes
que tiene frente a sí. La banda sonora, en manos de Edu Comelles, se
encarga de aglutinar el conjunto con una sorda melodía de estática
eléctrica.
La sensación general que transmite la pieza resulta tan
sutilmente ecléctica como contradictoria. Por un lado, el perpetuo
anuncio del fin del mundo -en otro aspecto, guiño al eterno ademán de
supervivencia de la política norteamericana-, se sobreimprime a todas
las escenas a sabiendas, paradójicamente, de que nunca va a suceder. Por
otro, la serenidad de los paisajes, observados desde este particular
directo, termina diluyendo los malos augurios del mensaje principal en
lo que casi podría ser un remedo new age de este tipo de películas de
Hollywood. No esperas que nada ocurra, apenas un vehículo espontáneo
transitando el paraje o el centelleo del algún píxel por la imagen,
mientras la calma se acurruca en la mirada.
Finalmente, y tras unos
contemplativos minutos, termina emergiendo por encima del conjunto el
inteligente empleo del tiempo real y de las cámaras de vigilancia como
el lenguaje constructivo de la pieza. Un registro nada superficial, como
demuestran otros trabajos del artista, en el que, más allá de
cuestiones estéticas o del debate entre las nuevas tecnologías y la
privacidad que estas herramientas suscitan, aporta nuevos aires a la
narrativa audiovisual. Si en piezas anteriores, Santamaria trazaba un
diálogo entre esta imagen flujo obtenida de webcams
urbanas y el devenir del espacio arquitectónico en tiempo real
(Comentarios a la ciudad pantalla, 2013) o empleaba los errores de
seguridad de una empresa (TRENDnet) para reutilizar sus cámaras a modo
de pieza artística (Conversaciones telefónicas, 2012), aquí su trabajo
continúa desgranando la topografía humana mediante su (auto-impuesta)
multi-mirada o, si se prefiere, multi-vigilancia. Una labor que lo
aproxima estrechamente al concepto de cine expandido y a las ideas
defendidas por autores como Gene Youngblood o artistas como Peter
Greenaway, en las que lo audiovisual, la película, debe reformularse
como un proceso de transformación de la conciencia gracias a las nuevas
tecnologías.
-
Link fuente original: http://www.diarioinformacion.com/arte-letras/2013/07/25/mundo/1399404.html